La Rutina del Cuerpo Social es una profunda reflexión sobre el cuerpo prisionero, el concepto de encarcelamiento y la experiencia de habitar espacios de confinamiento. En esta exposición, la artista María JoJo Fuentes se adentra en los complejos sistemas de control y represión que operan dentro y fuera de las cárceles, a través de una serie de pinturas de gran formato que exploran las tensiones entre la fotografía y la pintura tradicional. Estas obras no solo abordan los límites físicos del cuerpo humano, sino también los psicológicos y sociales que lo aprisionan en su cotidianidad.
El enfoque de Fuentes se articula en torno a la idea del cuerpo como un espacio restringido y disciplinado, un concepto que se amplía hacia el análisis de la cárcel como metáfora de las estructuras sociales que constantemente limitan la libertad individual. A través de una estética cruda y visceral, la artista invita al espectador a reflexionar sobre el encierro, no solo como una condición física, sino como una realidad impuesta por normas y sistemas que controlan el comportamiento y la identidad de las personas.
La serie de pinturas presentadas en CasaPlan establece un cruce fértil entre la fotografía y la pintura, una relación que ha sido explorada por numerosos artistas a lo largo de la historia del arte tanto local como mundial. Sin embargo, Fuentes no se limita a repetir fórmulas establecidas, sino que explora nuevas posibilidades dentro de este encuentro entre medios. En sus obras, la fotografía cumple una función de «boceto», una forma de captura crítica de la realidad que, a través de la intervención pictórica, se transforma en algo más complejo y cargado de significados. Este cruce entre lo fotográfico y lo pictórico no solo es un recurso técnico, sino un discurso en sí mismo, una forma de distorsionar, amplificar y reconfigurar la visión de un mundo marcado por las restricciones.
La obra de María JoJo Fuentes se sitúa en un lugar de reflexión sobre las contradicciones inherentes al concepto de libertad y encarcelamiento. A través de sus pinturas, las imágenes fotográficas de cuerpos y escenarios de privación de libertad se transforman en representaciones cargadas de tensión emocional y política. Las formas, las sombras, los colores y las texturas que Fuentes despliega en sus lienzos se convierten en vehículos de una narrativa que busca incomodar, cuestionar y, sobre todo, hacer visible lo invisible: el sufrimiento y la resistencia de quienes habitan estos espacios de exclusión social.
Este cruce entre fotografía y pintura, más allá de ser una fusión técnica, se convierte en una reflexión sobre los límites de la representación y la capacidad de las imágenes para trascender la mera documentalidad. La pintura, en este contexto, se convierte en un medio de resistencia, una forma de dar cuerpo a lo que la fotografía solo captura de manera estática, al mismo tiempo que infunde en esas imágenes una carga emocional y subjetiva que provoca una respuesta visceral en el espectador.
La Rutina del Cuerpo Social es una invitación a pensar el cuerpo no solo como un ente físico, sino como un sujeto que está permanentemente marcado por el espacio social que habita. Es una reflexión sobre cómo los sistemas de control, las cárceles simbólicas y reales, configuran nuestra identidad y nuestra libertad. A través de la pintura, María JoJo Fuentes transforma la cárcel, la rutina, y el cuerpo social en una compleja red de significados que nos invita a cuestionar el orden social establecido y a visibilizar aquellos cuerpos y experiencias que han sido históricamente silenciados o marginados.