El Centro de Espacios Domésticos (CED) fue un proyecto singular que, durante casi una década, articuló y conectó una red de espacios de creación e investigación en Artes Contemporáneas en la ciudad de Valparaíso. En su mayoría, estos espacios operaban de manera informal, siendo, en muchos casos, las casas de los propios artistas. Estos hogares no solo fueron espacios de residencia, sino también de experimentación y producción, funcionando como verdaderos laboratorios creativos que desbordaban los límites tradicionales del arte contemporáneo.
Los artistas que conformaron este colectivo trabajaron en contextos marginales, pero, al mismo tiempo, fueron los motores de una dinámica cultural que marcó profundamente la identidad artística y cultural de Valparaíso. Muchos de estos espacios fueron incubadoras de ideas, proyectos y colectivos que, a través de su práctica autónoma y a menudo subterránea, contribuyeron a la construcción de una identidad cultural alternativa, en diálogo tanto con el contexto local como con las tendencias internacionales del arte contemporáneo.
A lo largo de los años, varios de los artistas que emergieron de estos espacios han consolidado sus carreras y han alcanzado un reconocimiento destacado, tanto en el ámbito nacional como internacional. Sus obras hoy se encuentran en importantes colecciones y galerías de renombre, y continúan influyendo en la escena artística global. Sin embargo, la esencia de su práctica sigue siendo profundamente local, vinculada a la ciudad, a su historia, su puerto y sus múltiples capas de significados y contradicciones.
En esta ocasión, un grupo de artistas vinculados al CED, junto con invitados de diversas disciplinas, han intervenido el subterráneo de Casaplan para convertirlo en un laboratorio de creación. Este espacio, situado en el corazón de Valparaíso, adquiere una nueva dimensión como lugar de experimentación y exhibición. Al apropiarse de este sitio, los artistas no solo exploran las posibilidades de la creación en un espacio de características arquitectónicas singulares, sino que también abren nuevas perspectivas sobre el futuro de los espacios de exhibición en la ciudad. Este uso del subterráneo de Casaplan marca una continuidad en la tradición de los espacios informales de la ciudad, pero también señala un posible camino hacia un nuevo modelo de exhibición, que se aleja de las convenciones tradicionales de las galerías y museos.
El subterráneo de Casaplan se convierte así en un punto de encuentro para prácticas transdisciplinarias y colaborativas, donde la intervención en el espacio físico y el diálogo entre los artistas se dan de manera fluida y orgánica. A través de este proyecto, los artistas vinculados al CED reafirman su compromiso con la experimentación y la creación como procesos fluidos, permeables a nuevas influencias y a la diversidad de lenguajes del arte contemporáneo.
Este laboratorio de creación no solo es un testimonio del espíritu innovador y colaborativo que caracteriza a los artistas de Valparaíso, sino también un punto de inflexión que perfila el futuro uso de Casaplan como un espacio híbrido, capaz de articular experiencias artísticas que no solo buscan visibilizar obras, sino también generar procesos de reflexión, participación y transformación cultural en la ciudad.