“EL OTRO LADO DE LA NOCHE” de Ana María Barrientos es una exposición que, a través de una serie de dibujos en diversos formatos, explora la complejidad y la dualidad de la naturaleza como un espacio cargado de misterio, donde el tiempo y el espacio se entrelazan de maneras inesperadas. Utilizando una técnica mixta que incluye carboncillo, carbón y tinta china, la artista crea obras que no solo juegan con la intensidad y la textura de estos materiales, sino que también buscan capturar la esencia efímera y a la vez permanente de los elementos naturales. 

La obra de Barrientos se sumerge en el concepto del cielo nocturno como un lugar de contemplación y reflexión. A través de la mirada hacia las estrellas, la artista nos invita a considerar las distorsiones del tiempo: las estrellas que ya no existen pero cuya luz aún se percibe en el presente. Este fenómeno se convierte en una metáfora visual de la fragmentación del tiempo, donde el pasado y el presente coexisten simultáneamente en el mismo plano visual. Las obras se cargan de una narrativa fragmentada, como la experiencia misma de observar el cielo: una experiencia que no solo se define por lo visible, sino por las huellas del tiempo que aún permanecen.

Al cuestionar la relación entre el pasado y el presente, Barrientos plantea una reflexión sobre cómo las memorias, incluso las más distantes, siguen influyendo en nuestra percepción del ahora. En sus dibujos, el pasado no se disuelve en el olvido, sino que se materializa en la forma y en el brillo de las estrellas, cuyos destellos siguen llegando a nosotros, aunque el origen de esas luces ya haya desaparecido. Así, la artista sugiere que el presente está inextricablemente ligado a las huellas del pasado, de modo que lo que percibimos como presente está, en muchos casos, formado por recuerdos, fragmentos y resquicios de lo que ya no está, pero persiste en nuestra conciencia.

“EL OTRO LADO DE LA NOCHE” no solo es una reflexión sobre la naturaleza y el paso del tiempo, sino también una invitación a observar cómo el presente se compone de capas de memoria y cómo, al igual que las estrellas, ciertas cosas siguen brillando a pesar de haberse desvanecido. Barrientos logra, a través de la técnica gráfica y su enfoque narrativo, crear una experiencia visual que invita al espectador a cuestionar su relación con el tiempo y con la memoria, mientras se sumerge en la misteriosa y profunda contemplación de la naturaleza.

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