El Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV), a lo largo de sus ediciones entre 2015 y 2021, se consolidó como uno de los eventos más relevantes en el ámbito de la fotografía contemporánea en la ciudad, promoviendo una plataforma de visibilidad para artistas locales e internacionales y creando un espacio de reflexión sobre las diversas formas de hacer fotografía en la actualidad. A lo largo de estos años, el FIFV no solo celebró la fotografía como medio artístico, sino que también propició un intercambio fluido entre creadores, curadores y públicos, destacándose por su carácter abierto, inclusivo y comunitario.
Dentro de las diversas sedes que acogieron el festival, Casaplan desempeñó un papel clave como punto de encuentro para la mediación y el diálogo. La colaboración entre FIFV y Casaplan permitió crear un espacio propicio para la reflexión y el aprendizaje, a través de una serie de actividades dirigidas a públicos diversos, desde aficionados hasta profesionales del medio. Durante varios días, Casaplan se convirtió en un escenario vibrante, donde la fotografía se expandió más allá de las exposiciones, abriendo un espacio para el debate y la interacción en torno a los procesos creativos y las temáticas abordadas por los artistas.
Entre las actividades programadas, destacaron las charlas, mesas redondas y presentaciones de proyectos fotográficos, en las que fotógrafos y curadores compartieron sus experiencias, enfoques y procesos de trabajo. Estos encuentros no solo enriquecieron la comprensión de la fotografía contemporánea, sino que también propiciaron una conexión más estrecha entre los artistas y el público, permitiendo que los asistentes se adentraran en las narrativas visuales de los proyectos expuestos. La mediación fue un eje central de la programación en Casaplan, favoreciendo el diálogo entre la obra y los espectadores, y ofreciendo espacios de aprendizaje y reflexión colectiva.
La presencia del FIFV en Casaplan, en este sentido, fue mucho más que una extensión del festival a otro espacio de la ciudad; fue una propuesta activa de intercambio de saberes y experiencias, donde la fotografía, además de ser contemplada, se vivió de manera participativa. La conexión entre los fotógrafos y la comunidad local de Valparaíso se potenció, generando un flujo de ideas y una apertura hacia nuevos horizontes artísticos y culturales.
Este período de colaboración entre FIFV y Casaplan también fue testigo de un crecimiento y fortalecimiento del festival en Valparaíso. Al incorporar un enfoque inclusivo y accesible, el FIFV logró estrechar la relación entre la fotografía y los públicos, promoviendo una visión más amplia y democrática del arte fotográfico. Durante estos años, el festival se consolidó como un espacio clave para la formación de nuevas audiencias y la creación de redes entre artistas emergentes, profesionales establecidos y el público local, todo ello enmarcado en la particularidad de un Valparaíso que, como la fotografía misma, es un caleidoscopio de imágenes, historias y memorias.
En resumen, el ciclo FIFV 2015-2021 en Casaplan no solo consolidó el festival como un referente cultural en la ciudad, sino que también reafirmó el compromiso de Valparaíso con la fotografía como herramienta de expresión, reflexión y mediación, fortaleciendo las redes artísticas y ampliando el alcance de la fotografía contemporánea a nuevos públicos y comunidades.