“Me llamo Erik Satie, como todo el mundo” es una obra que se presenta como una profunda reinterpretación de una de las composiciones más emblemáticas de Erik Satie, la “Gnossienne No. 2”. Esta propuesta, llevada a cabo por la artista española Laura Gianelli, corresponde a la segunda residencia internacional realizada en Casaplan, gracias a la colaboración curatorial de Carolina Castro. En esta ocasión, la residencia no solo permitió a Gianelli realizar una intervención musical, sino que propició un espacio de reflexión sobre el tiempo, la percepción y la durabilidad del sonido en la música contemporánea.

La obra de Satie es, por sí misma, un hito dentro del repertorio de la música clásica, caracterizada por su minimalismo y su profunda carga emocional. La “Gnossienne No. 2″, con su atmósfera melancólica y contemplativa, fue el punto de partida para la intervención que Gianelli propuso. A diferencia de una interpretación tradicional, en la que las notas se siguen a un ritmo determinado, la artista extendió considerablemente el tiempo de ejecución, llevando la duración de la pieza a aproximadamente tres horas. Esta variación se centra en el alargamiento de las notas: cada una se sostiene hasta que es prácticamente inaudible, creando un espacio de resonancia y silencio que hace que el tiempo se estire y se vuelva casi palpable. El contraste entre el silencio y el sonido, entre lo que se escucha y lo que no, forma el núcleo de la propuesta de Gianelli.

Este enfoque único de la obra permite que el público se adentre en un estado de escucha intensa y consciente, donde las diferencias en la percepción temporal se vuelven el centro de la experiencia. La pieza se convierte en una reflexión sonora sobre la fugacidad del momento musical y la prolongación de lo efímero. Cada nota, al sostenerse más allá de su duración convencional, se convierte en una huella que persiste en el espacio, alterando nuestra relación con el tiempo y desafiando nuestra forma de entender la música como un fenómeno lineal y rápido. En lugar de una obra puntual, “Me llamo Erik Satie, como todo el mundo” se convierte en una exploración del tiempo expandido y la memoria de los sonidos.

El trabajo de Gianelli también abre un espacio para la reflexión sobre el gesto artístico y el cuerpo en el espacio sonoro, ya que la ejecución de la obra requería una presencia física constante que, de alguna forma, marcaba la misma duración de la pieza. Al modificar el ritmo de la composición, la obra no solo se convierte en un desafío técnico, sino también en una meditación sobre la presencia y la ausencia en la música: el artista se enfrenta a la tarea de sostener lo inmaterial, de alargar lo que normalmente se disuelve en pocos segundos.

Además, la obra de Gianelli tuvo una dimensión de inmersión sensorial, ya que la interpretación fue acompañada por una puesta en escena en la que el público experimentó no solo el tiempo sonoro, sino también la atmósfera del espacio, haciendo de la sala de exposición un lugar propicio para el desplazamiento temporal. Así, la pieza logró crear un entorno en el que se desdibujaban las fronteras entre lo visual, lo sonoro y lo físico, transportando a los espectadores a un estado de conciencia profunda.

Una de las particularidades de esta residencia fue la oportunidad de documentar y compartir la obra con un público más amplio. Gracias al canal de YouTube de Casaplan, la obra completa de tres horas está ahora disponible para ser experimentada por aquellos que no pudieron asistir en vivo, ofreciendo una nueva forma de acercarse a la pieza en la que la temporalidad y el espacio se convierten en elementos clave. Al grabar la pieza, se extendió la posibilidad de que más personas pudieran experimentar esta versión expansiva de la obra de Satie, brindando acceso a una interpretación única que reconfigura lo que tradicionalmente se entiende como una pieza musical clásica.

La intervención de Laura Gianelli con “Me llamo Erik Satie, como todo el mundo” no solo se limita a un ejercicio de reinterpretación musical, sino que se convierte en una reflexión profunda sobre la escucha, la percepción y el tiempo, elementos esenciales tanto en la música como en la experiencia artística en general. La obra desafía las expectativas del público, invitando a una nueva forma de relacionarse con la música y con las ideas de espacio y duración. A través de este trabajo, Gianelli ha logrado transformar una pieza clásica en un espacio experimental, en el que el tiempo no es solo una medida, sino un medio para explorar el alma del sonido. Esta obra es posible reproducirla en nuestro canal de youtube (ir a video).

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